Por ALEJANDRO SANTANA
Barahona, tiene muchos dolientes. Tiene grandes hijos con buenas intenciones, pero la mayoría han equivocado el camino y cuando han estado en el sendero de hacer lo mejor por su pueblo, han errado por no aprovechar el momento.
Eso pasó con el amigo Timosenko, lamentablemente, un ilustre barahonero que tuvo en sus manos ser el sindico, pero erró, las acciones e intenciones, encaminó mal sus pasos.








