El aluminio, un metal que no deja de sorprender




Hace 200 años, nadie sabía de la existencia del aluminio. Hoy está en todas partes: en latas, marcos de ventanas, envases e incluso carrocerías de automóviles.
Es un elemento con doble personalidad.

Algo tímido

 

Aunque el aluminio es el tercer elemento más abundante sobre la corteza terrestre, no fue aislado hasta 1825, y era tan escaso que durante décadas fue considerado más valioso que la plata.
La razón por la cual estuvo oculto tanto tiempo es que es demasiado reactivo para aparecer en su forma pura.
En cambio, se le encuentra como bauxita, un mineral de color marrón rojizo, llamado así por la ciudad francesa Les Baux, donde fue descubierto.
Bauxita procesada en Guinea
La bauxita es extraída en todo el mundo, desde Australia hasta Brasil, India y Guinea.
La bauxita se encuentra en todo el planeta y explotarla es la parte fácil. Mucho más complicado es extraer el metal. No fue sino hasta 1886 que un francés y un estadounidense lo lograron.
Hay que derretir la bauxita en otro mineral llamado criolita y someterla a corriente eléctrica, separando los átomos de oxígeno del aluminio. Se requieren cuatro toneladas de bauxita para producir una de aluminio.
El proceso es de alto consumo energético y, por lo tanto, costoso.
Pero el reciclaje del aluminio usa una fracción de la energía.

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