Las torturas para disciplinar, no son cosas del pasado en nuestro país


POR ALEJANDRO SANTANA


No hice otra cosa que esperar la luz, para sentarme al computador, e iniciar mi peregrinaje por los diferentes medios de comunicación locales, nacionales, e internacionales; mí primera visita como de costumbre Ecos del Sur, noticia impactante, la fuga de un recluso de la Fortaleza Cambronal de la ciudad de Neiba, que habían amarrado a una mata de coco del patio del recinto para disciplinarlo.

¿Valla, que impacto?, tortura, vejación, atropello, violación a los derechos de un ciudadanos que aunque este guardando prisión se les deben respetar sus derechos; es lo que dice nuestra constitución, y es lo que dice la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Usualmente no estoy de acuerdo con que un ciudadano privado de su libertad apele a la fuga, creo firmemente que todo ciudadano que infringe una ley, debe pagar la sanción que le impone la justicia.

No estoy de acuerdo con las fugas, porque se prestan a justificaciones para matar a un ser humano que no, ha acabado de entender que las violaciones a las leyes se pagan con cárcel.

La instancia de los Derechos Humanos deben urgentemente asumir este caso y pedir públicamente que este reo evadido sea capturado vivo y que quienes decidieron castigarlo por mal comportamiento deben ser sancionados por violadores de los derechos a ciudadanos.

Digo a ciudadanos porque este caso se ha hecho público, pero en nuestras cárceles pasan cosas peores que no trascienden; y que bueno que este se haya escapado del lugar de castigo para hacerle ver a nuestras autoridades que aquí se siguen violando los derechos humanos.

Que bueno que se le haya levantado el vestido a nuestras leyes y se le viera el refajo por no decir las nalgas, que bueno que se ponga de manifiesto que en nuestros centros penitenciarios se sigue vejando la dignidad del ser humano.

Que bueno que ese hecho haya trascendido, para que no se siga mintiendo sobre un supuesto respeto a la dignidad humana que no existe en nuestro país, porque aquí cualquier “jefe”, tiene su propio métodos para disciplinar al que no se porta bien, aunque nuestra constitución habla claro y nuestro código procesal penal también tiene articulados que tratan sobre el derecho que tienen hasta los que están privados de su libertad.

Que no lo maten, que no digan que enfrentó a la autoridad a la hora de ser reapresado, si es posible que se busque intermediación para que se entregue y si ya fue juzgado que cumpla con el dictado de la justicia.

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